domingo, 7 de octubre de 2018

La dignidad de los pobres

En la Comunidad de Madrid existe una prestación económica destinada a satisfacer las necesidades básicas de las personas cuando no pueden obtenerlas mediante el trabajo, pensiones o prestaciones de protección social, denominada Renta Mínima de Inserción, la RMI. Para solicitarla, como es lógico, existen unos requisitos. Estar empadronado en la Comunidad Autónoma, estar dentro de un rango de edad determinada, carecer de recursos económicos, suscribir un programa individual de inserción... Por supuesto, hay que demostrar documentalmente que se está en situación de solicitarla. No es una dádiva. Es un DERECHO. Está dirigido a los más necesitados, para que tengan unos ingresos mínimos que les permitan vivir con dignidad.
Los comedores de patatas, de Vincent van Gogh
Pues bien, a partir de ahora, la Comunidad de Madrid exige saber cuánto ganan los pobres de forma fehaciente. Como comprenderán, muchos subsisten —sobreviven— gracias a la economía sumergida: mendigando, aparcando coches, recogiendo chatarra... Es imposible cuantificar cuánto dinero perciben mensualmente. Mas no se preocupe. Nuestros mandamases, en un alarde de imaginación desbordante, tienen soluciones para todo. Se les obliga a firmar una declaración jurada de ingresos, incluyendo número de horas de trabajo y salario. Por supuesto, estos ingresos se descontarán a la hora de percibir la prestación. Estoy de acuerdo en que hay que evitar los fraudes, pero ¿no les parece excesivo? Es evidente el uso torticero de la ley. Parece claro que el fin último de esta medida es que el usuario, agotado ante una burocracia que lo ahoga, termine desistiendo. Más dinero para las arcas públicas que acabará en el sobre de algún malnacido.

Imagino que a estas horas, junto a las acepciones de miserable y ruin en el diccionario, aparecerá la foto del o los responsables de perpetrar semejante atropello a la dignidad de los más desfavorecidos. Da la sensación de que todavía hay ingenuos, o malintencionados, que piensan que hay gente en las calles mendigando por placer. ¡Qué sencillo es ser benévolo con los sinvergüenzas que han malversado con fondos públicos, o quienes cobran comisiones ilegales para adjudicar obras públicas, pero somos implacables con quienes están en la calle! Como siempre, los que pierden son los mismos. Los últimos. Y lo más dramático es que no le quita el sueño a nadie. Porque si realmente nos importaran los pobres, ya habríamos acabado con la miseria. Tenemos los recursos, lo que no tenemos es ganas de hacerlo, porque no nos importan. Hoy le pido que no mire hacia otro lado. Mire en su corazón.

Piensen.
Sean buenos.

Hacía tiempo que nuestra querida y admirada @BeatrizBagatela no nos deleitaba con un canción regalo. Recuperemos tradiciones. Hoy, su propuesta es Psicopático. Entras en psicopatía, te dan ganas d huir y marcharte lejos, piensas que estás leyendo una psiconovela de terror... Con todos ustedes: ¡Second!
https://www.youtube.com/watch?v=0Qxms3TCelA

No hay comentarios:

Publicar un comentario