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domingo, 19 de marzo de 2017

Justicia para parias

Permítanme presentarles a Olegario Macucha. Es un chico de 30 años que acude al comedor social del albergue de personas sin hogar donde trabajo. Siempre lleva los auriculares puestos a un volumen desorbitado, ya que asegura que oye voces que lo incitan a autolesionarse. Es evidente que padece una grave enfermedad mental, lo que hace que haya intentado seccionarse extremidades con una motosierra e, incluso, que haya puesto en serio peligro su vida. Llegó a ofrecer 50 euros a otra persona para que fuera ella quien hiciera el trabajo sucio. Fue politoxicómano y alcohólico. Tiene los anticuerpos del VIH y padece hepatitis B. Malgasta su escasa pensión, que no llega a 300 euros, en productos de dudosa utilidad. Practica la mendicidad de forma permanente. Tiene deudas por doquier y lo han amenazado si no las salda... Como yo le digo cariñosamente, solo le falta ser del Atleti.
Hace más de dos años iniciamos un proceso de incapacitación porque, como pueden comprobar, es incapaz de gobernarse, ni económica ni sanitariamente. Por fin, esta semana, lo han llamado del Juzgado para la vista oral. Hasta allí acompañé al bueno de Olegario. Y comenzó una aventura surrealista. No vamos a hablar de la injustificada espera ante la puerta de la sala durante tres cuartos de hora. Su letrada nos dijo que era la sustituta del abogado asignado, que se lo habían comunicado hacía pocas fechas y que apenas conocía los detalles del caso. Una vez dentro, tanto la fiscal como la letrada, solicitan la suspensión, puesto que no tienen informes forenses actualizados. El último databa de 2015. Algo impensable. Yo mismo lo acompañé dos semanas antes a un reconocimiento médico forense. Así que nos fuimos como llegamos. Con la sensación de haber perdido toda la mañana y a la espera de una nueva citación, que ya les digo que no será en breve. Era desolador observar como la letrada y el procurador sonreían mientras comentaban entre ellos que a este juez le gusta mucho suspender juicios

Se juntaron todos los factores. Por un lado, un paria. Una persona sin hogar, y para más inri, un enfermo mental. Es decir, un invisible. Por otro, un sistema judicial incompetente formado por un juez haragán y una letrada desinteresada. Todo esto aderezado con un servicio médico negligente. El resultado es que en la calle, y sin ningún tipo de cuidado, está un enfermo mental que mañana puede cometer una barbaridad. Sin atención. Sin cuidados. Pero no le importa a nadie. Solo queremos que desaparezca el problema. No lo queremos ver. Es desgarrador. Cuando lo vemos nos destroza. Por eso rezamos para que todo se solucione. En realidad, lo que de verdad queremos es que desaparezca el problema y que seamos nosotros los que dejemos de sufrir y no él...

Piensen.
Sean buenos.

Mi musa musical, doña @BeatrizBagatela, nos propone All these things that I've done. Tema contundente, con miga en la letra, con sonido fuerte y expresivo. Repetimos grupo, pero merece la pena. Porque este tema acompaña, en forma de sonido, al alma al hablar sobre esa justicia ciega y sin alma. Con todos ustedes: ¡The Killers!
https://www.youtube.com/watch?v=bCfaB4aUYJ8



viernes, 29 de mayo de 2015

Pitada al himno

Mañana sábado, dos históricos de nuestro balompié disputarán la final de la Copa del Rey. El FC Barcelona y el Athletic Club. Son los dos equipos con más campeonatos, 26 y 23 respectivamente. A pesar de que la propia Real Federación Española de Fútbol ningunea a su propia competición, despreciando la emoción de jugar eliminatorias a partido único como sí hace la Federación Inglesa, impidiendo a los aficionados ver partidos previos a la final por la televisión..., las finales son siempre atractivas. 

Es curioso que lo que más interés ha generado antes del partido sea la posibilidad de que los aficionados de uno y otro equipo silben el himno de España que se escuchará antes del inicio del choque. La polémica está servida. Y como en cada enfrentamiento, hay dos bandos. Hay quienes aseguran que es inevitable que se proteste ante el himno, ya que representa a España y muchos aficionados de ambos equipos están en contra de la idea de España como nación. En el otro lado están quienes están en contra de cualquier manifestación contra los símbolos del Estado, y el himno, evidentemente, lo es.

La solución es sencilla. Puesto que estamos en un país democrático y cualquiera puede expresar su opinión libremente, si las aficiones quieren pitar el himno, que lo hagan. En Francia también se permite. Eso sí. Si se pita el himno se suspende el partido. Todos contentos. Unos porque han mostrado su desacuerdo con el himno y otros porque no se mancillan los símbolos patrios. Otra opción más sencilla es que los aficionados lleguen tarde al partido, o que se den la vuelta cuando suene el himno, o incluso que estos equipos no participen en esta competición, puesto que sus aficionados no están de acuerdo... Ya está bien de politizar todo. Es solo un partido de fútbol. ¡Que los afortunados que puedan presenciar el partido disfruten y se dejen de zarandajas!

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es Glamorous indie rock 'n roll. Gran canción que escuchaba mientras escribía esto. Con todos ustedes: ¡The Killers!