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domingo, 14 de junio de 2015

Acoso escolar

La Guardia Civil ha detenido a tres chicos de 16 y 17 años en Pinto (Madrid) acusados de un delito contra la integridad moral, por vejar e insultar a otra compañera de clase. La investigación comenzó a finales de mayo cuando la chica abandonó el colegio incapaz de aguantar las vejaciones. El acoso iba más allá de las paredes del centro y continuaba por WhatsApp y a través de las redes sociales. Han sido varios los testigos, entre alumnos y profesores, quienes corroboraron el trato recibido por la víctima desde el inicio del curso escolar. Ahora llega el momento de criminalizar a todos. Es la práctica habitual.

No es el primer caso de acoso escolar que ocurre en Españabullying lo llaman los posmodernos trasnochados—. Ya saben, todo lo foráneo suena guay. De hecho, ya ha fallecido alguno en lo que va de año. Es terrorífico, que un chaval se quite la vida debido a la violencia escolar. ¿Hasta cuándo? No me sorprende que en la sociedad haya abuso de poder. Desde los orígenes de los tiempos ha existido que alguien someta a alguien. Siempre ha habido un abusón en el colegio, en el barrio, en el trabajo... y, desgraciadamente, siempre lo habrá. Es lo que se ha llamado la ley del más fuerte. No creo que se erradique con cuatro leyes. 

Pero sí hay dos factores que me llaman poderosamente la atención. Por un lado, la baja tolerancia al fracaso, al sufrimiento, que tiene la sociedad actual y nuestros jóvenes en particular. Estamos convirtiendo a nuestros hijos en auténticos memos que no sabrán enfrentarse el día de mañana a un jefe injusto —que por desgracia, también pueden tener—. Y por otro lado, la crueldad de los tratos vejatorios de los jóvenes hacia sus compañeros. Es espeluznante que a esas edades sean tan sádicos con sus compañeros. Parece que los jóvenes no tienen conciencia del dolor que afligen. Lo triste es que me temo que en ambos casos los culpables somos usted y yo. Los padres, que estamos convirtiendo a nuestros hijos en unos déspotas insoportables. Eso sí, con todos los caprichos a su alcance.

Piensen.
Sean buenos.

Permítanme que la canción regalo de hoy sea Se equivocaban contigo. Todos decían que volvería desencantada. Todos decían que tú decías... Se divertían un rato, hasta pasarse de tragos... Se equivocaban contigo. Con todos ustedes: ¡Quique González!
https://www.youtube.com/watch?v=A5Qavplvm2I



domingo, 19 de abril de 2015

Obligados al éxito

Supongo que la mayoría de ustedes conocen la historia del León come gamba. Por si hay algún despistado, permítanme recordarles los hechos. En el concurso de Televisión Española (TVE) Masterchef, un participante presentó el citado plato al jurado. Éste valoró que el plato en cuestión era una burla, una mofa al concurso y así se lo hicieron saber al joven. El resultado fue su inmediata expulsión. Hay quien opina que el jurado fue excesivamente duro con él en su veredicto. De hecho, tras la expulsión el concursante rompió a llorar como una Magdalena. He leído muchas críticas al programa, a los cocineros y a TVE por la falta de misericordia con el concursante. Les dejo aquí el vídeo.


El concursante se presentó a una selección con más de 15 000 aspirantes. Sabía donde iba, o al menos debería saberlo. Es un hombre de 18 años que está estudiando medicina. Y lo más importante iba a participar en un concurso de televisión, por tanto es consciente de que está participando de un espectáculo. La tele, por más que le pese a algunos, no es la vida real.  Ya sabemos que el que se expone al veredicto del público, debe venir llorado de casa. Otra cosa sería un error mayúsculo. A esa edad uno ya puede votar, por tanto, también puede recibir críticas. Y si un maestro le reprende, lo que debe hacer uno es ser humilde y aceptarlo.

La clave quizá es que en esta sociedad está prohibido fracasar. Todos estamos obligados al éxito. Así se lo estamos enseñando a nuestros hijos diariamente. Si no me cree vaya a cualquier partido de fútbol de niños. Todos los padres piensan que sus hijos son unos Cristiano Ronaldo, unos Messi, e incluso unos Munitis en potencia y que si no triunfan más es porque hay unos factores externos que se lo impiden: entrenador, árbitro... Y como este ejemplo, infinitos. Ponga usted el que más se acerque a su realidad. Esto provoca una tolerancia al fracaso mínima. Estamos haciendo unos auténticos memos a nuestros hijos. Dejemos de pintarles la vida de color de rosa y enseñémosle lo que es el esfuerzo. Si no, el día de mañana, cuando se encuentren ante cualquier dificultad se rendirán. Cuanto más alto más dura será la caída.

Piensen.
Sean buenos.

He de reconocer que al escribir este artículo había pensado incluir la canción de U2 The Fly. Habla de televisión, éxito y fracaso, pero mi buena amiga @MarisolGaldon me propuso una canción que va que ni pintada para hoy: Fame. Con todos ustedes: ¡David Bowie!
https://www.youtube.com/watch?v=9F5oHze6pLg