lunes, 18 de julio de 2011

Antonio Meño Ortega

El 3 de julio de 1989, Antonio Meño Ortega, un joven de 21 años, se sometió a una rinoplastia, una operación quirúrgica para restaurar la nariz en la Clínica Nuestra Señora de América de Madrid. En principio es una operación sencilla, aunque con las dificultades lógicas de cualquier intervención quirúrgica. Como resultado de esta operación, Antonio quedó en estado de coma vegetativo. La familia luchó contra lo que ellos consideraban una negligencia médica, llegando a todas las instancias jurídicas. Tras 21 años, han llegado a un acuerdo con las aseguradoras por el que se indemniza a la familia con un millón de euros. La madre de este hombre, Juana, de 66 años, aseguraba  llorando tras firmar el acuerdo con las aseguradoras que se "sentía mal" por haber traicionado a su hijo. No era dinero lo que querían sino ver en el banquillo de los acusados al anestesista, el doctor González, culpable según ella, del estado en que ha quedado su hijo. La familia asegura que se rinden porque ya no pueden más.

Podríamos hablar de muchas cosas hoy. Como preguntarnos si es normal que para que una familia cobre una indemnización por un error médico con graves consecuencias tengan que pasar 21 años, que hayan tenido que agotar tanto la vía penal como civil, que casi tuvieran que pagar 400 000 euros por las costas de los juicios, que para pagar estas costas estuvieran a punto de perder su vivienda, ya que querían embargársela, que hayan tenido que acampar frente al Ministerio de Justicia durante 522  interminables días. Y por último, ¿dejar a un joven en estado vegatitivo cuesta un millón de euros?

Algo falla. Algo no puede funcionar bien cuando hay que sufrir un auténtico calvario para llegar a una indemnización por un error. Yo no entiendo nada. No puedo entender que haya que esperar tanto tiempo para alcanzar un acuerdo; que los juzgados se contradigan. En resumen, que una familia sufra por un accidente más de veinte años. Hay que poner soluciones, y estas soluciones deben ser urgentes. Señores, esto es insoportable. ¿Usted se imagina que esta situación le ocurre a usted? ¿Cree que hay justicia?

Piensen.
Sean buenos.

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