domingo, 17 de mayo de 2020

¿Y si despedimos a nuestros políticos?

Es posible que usted, o algún familiar o amigo, esté pasando por una situación económica precaria desde la aparición del Coronavirus. Alguno estará padeciendo un ERTE, otro no podrá seguir ejerciendo su actividad, otro quizá haya visto reducida su jornada laboral, y por ende, su salario; otro quizá esté teletrabajando... Quizá alguno haya tenido que cerrar su negocio porque es inviable económicamente. Por supuesto, los gastos, en el caso de que no se hayan mantenido, han aumentado para las familias. Casi todos los productos han aumentado sus precios. En el colmo de la desvergüenza están algunos centros escolares, que siguen cobrando una cuota voluntaria para las asociaciones de padres exprimiendo aún más los doloridos bolsillos de las familias. Arguyen que ya están presupuestados ciertos desembolsos, a pesar de haber reducido los gastos (calefacción, luz, agua...). Poco importa la maltrecha economía de las familias. Solo en Madrid, se han triplicado las peticiones de ayuda a Cáritas y el 40% jamás había necesitado acudir a por estos servicios. Un drama.
Arrimadas, Sánchez, Rivera, Casado, Abascal, Álvarez de Toledo e Iglesias
Año 2020 d.C., toda Hispania está padeciendo por el horror de esta pandemia. ¿Toda? ¡No! Una casta formada por irreductibles políticos resiste, todavía y siempre al dolor. Y la vida no es fácil para los trabajadores parias. Esta lacra que padecemos los españoles es interminable. A pesar del esfuerzo de los ciudadanos, ellos siguen acomodados en sus sillones, sin mostrar ningún tipo de solidaridad con quienes más sufren. Espero que cuando acabe todo esto, por fin los españoles abran los ojos e impidan que estas medianías sigan campando a sus anchas. Me gustaría que alguien me explicara para qué ha servido el Senado en todos estos meses. ¿Cuántos diputados o senadores se han negado a cobrar, no ya su sueldo, sino incluso todas sus prebendas? Intolerable.

Todo podía ser más sencillo. Pero para eso, nuestros queridos y amados políticos deberían ser íntegros y reconocer que durante estos meses su trabajo, si no se ha suprimido, se ha reducido considerablemente. Hemos descubierto, horrorizados, que todos los políticos saben hacer muy buena oposición, prometiendo la luna a sus votantes, pero a la hora de la verdad, en los momentos difíciles, demuestran una vez más su catadura moral. Son chusma. Por supuesto, también deberían ser solidarios. Cuando todo un país está sufriendo para llegar a fin de mes, cualquier gesto hubiera sido bien recibido. Pero no ha sido así. Una simple donación a Cáritas, o a cualquier organización, de sus dietas de desplazamiento habría podido ayudar a muchas familias. ¿Por qué no se les ha aplicado un ERTE a estos sinvergüenzas como a todo español? Solo demuestran que son unos improductivos. Quizá estén matando la gallina de los huevos de oro, y los españoles descubran que no son necesarios tantos diputados, ni senadores, ni directores generales, ni tanto gorrón que solo sabe poner el cazo para ganar unas cantidades de dinero muy alejadas de todos los trabajadores. ¿Y si despedimos a nuestros políticos?

Piensen.
Sean buenos.

Siempre que escucho Bullet the blue sky me provoca una mala sensación. Es una canción escrita para general angustia. No en vano critica duramente a la administración Reagan por su política en Centroamérica. Hoy he seleccionado esta versión en directo. Sencillamente, magistral. En ella, Bono, da una paliza figurada a un candidato a la Casa Blanca. De hecho, lo despide. ¿Se imaginan hacer esto con nuestros politicos? Suban el volumen de sus altavoces y disfruten de esta joya. Con todos ustedes: ¡U2!

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