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domingo, 16 de febrero de 2020

Ponle cara

Como todos ustedes ya sabrán, trabajo en un centro para personas sin hogar. Es bastante frecuente que mis de amigos, conocidos y familiares me pregunten por la situación de alguna persona sin hogar que han visto por la calle, en las puertas de las iglesias... Esta semana han sido varios quienes me han preguntado por una mujer que se ha instalado en un lugar muy concurrido, a la vista de todo el mundo. Ha dejado todos sus enseres y ha montado un pequeño campamento repleto de basuras, por lo que ha generado cierto revuelo entre los vecinos y comerciantes. Todos buscan una solución para ella. Es cierto que el olor a su alrededor es nauseabundo. La prensa se ha hecho eco y la Policía Municipal se ha personado en el lugar para intentar convencerla de que se vaya de ahí, pero con escaso éxito. Los Servicios Sociales le han conminado a que acuda al albergue, pero ella se niega. Quiere estar allí. Yo mismo he ido a hablar con ella para ofrecerle los servicios del centro: alojamiento, comida, duchas, lavado de ropa... y su respuesta fue bastante seca. No quiere ni que la molestemos.
Es evidente que padece algún tipo de enfermedad mental. Ignoro si está diagnosticada o no, pero su comportamiento errático y sin rumbo, junto a su discurso incoherente no deja lugar a dudas. Hay quien opina —entre ellos la Fiscalía—, que esta señora ha decidido libremente actuar de esta forma. Abusa del alcohol y las drogas de manera voluntaria y no hace un seguimiento de su salud mental, por lo que se ha visto abocada a vivir en la calle, rodeada de inmundicia. Por tanto, no se le puede incapacitar jurídicamente, puesto que está en sus cabales, ni obligar a nada. Evidentemente, los actos acarrean consecuencias. Y se encuentra en esta situación por sus decisiones.

Aunque no se engañe. El problema no es que haya personas sin hogar. Eso, como sociedad, ya está asumido. Somos plenamente conscientes de que hay quien pasa hambre, frío, o no tiene dónde dormir esta noche; pero eso ya no nos importa. Lo que no podemos tolerar es que estén a la vista... y encima en un lugar turístico ¡Qué vergüenza! ¡Es intolerable! Y, por tanto, exigimos a los poderes públicos que nos lo oculten. Tenemos derecho a ser felices. La chusma nos incomoda. No se trata pues, de un problema social. No buscamos una solución para estas personas. El problema es tener que verlas. Nos ofende profundamente tener que presenciar a estos asquerosos. Si esta señora estuviera escondida, durmiendo bajo un puente y comiendo basura, sin estar a la vista, no habría pasado nada. Todos seguiríamos felices con nuestras vidas. Pero esta señora nos denuncia. Nos dice a la cara, abiertamente, que somos unos egoístas y eso no lo podemos tolerar. Por tanto, menos rasgarnos las vestiduras y pongámonos manos a la obra para solucionar estos problemas. Por supuesto, cuesta dinero, tiempo, esfuerzo y dedicación... Pero no lo olviden, tienen dignidad. No son personas de usar y tirar.

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es Deseos de usar y tirar. La nueva y esperada canción del maestro zaragozano. Cuenta con la participación de Sherilyn Fenn, musa de David Lynch que aparece en la mítica serie Twin Peaks. Disfruten. Es una maravilla. Con todos ustedes: ¡Bunbury!
https://www.youtube.com/watch?v=gOwdCzN4k3Y

domingo, 11 de febrero de 2018

Bancos sin piedad

Permítanme presentarles a Ricardo. Es un hombre que llegó hace pocas fechas al albergue de personas sin hogar donde trabajo. Su aspecto estrafalario, su discurso, su forma de comportarse... nos hizo sospechar que padecía una enfermedad mental. Como así pudimos comprobar con los informes médicos que adjuntaba. Incluso me pidió matrimonio. Proposición que, desgraciadamente, tuve que declinar, pues sigo enamorado de mi mujer, a quien venero. Él mismo nos confirmó que es incapaz de gestionar el escaso dinero que percibe de su pensión no contributiva. Apenas 430 euros. Afortunadamente, un juez dictaminó un curador —una persona que se encarga de cuidar a la persona y sus bienes—. No tiene acceso a su dinero para evitar que lo despilfarre en cosas absurdas. Como es lógico, su relación con el curador es nefasta. Asegura que le roba, aunque éste asegura que tiene justificada cada entrada y salida de dinero con pulcritud. Es su trabajo y lo hace bien.
El cambista y su mujer, cuadro de Quentin Massys.
El otro día llegó Ricardo al centro y me entregó una cantidad importante de dinero, 200 euros. Para él es la mitad de sus ingresos. Me dijo que lo había sacado con su tarjeta de crédito del cajero automático. Me contó que había abierto una cuenta nueva en un banco y había dado orden a sus pagadores para que le ingresaran la pensión en el número de cuenta que él mismo los había facilitado. Me lo contó con una naturalidad pasmosa. A partir de este mes cobraría en ese banco. Le pregunté si esto lo sabía su curador, y me dijo que no hacía falta porque es un ladrón, aparte de otros insultos que no puedo reproducir aquí por decoro. 

¿Cómo es posible que un banco haya permitido abrir una cuenta a una persona incapacitada jurídicamente?  ¿No reciben una alerta al introducir el DNI del cliente como hacen en los casinos o en las salas de juego con los pródigos? Es un sistema sencillo y barato y me niego a creer que desde el banco no hayan tomado todas las medidas de seguridad. Me asalta una terrible duda. ¿Quien autorizó la apertura de esa cuenta es un desalmado que espera lucrarse de una persona vulnerable? ¿Está todo permitido? ¿El máximo castigo será la anulación de la cuenta? ¿No tiene usted la sensación de que los de siempre, especialmente los poderosos, los bancos, aplastan sin misericordia a los más desfavorecidos? Se me ocurren muchos calificativos para describir a los bancos, pero temo acabar con mis huesos en la cárcel tras denuncia de la Fiscalía, así que dejo que sea usted quien los imagine. ¿Por qué tenemos que aguantar esto? ¿Qué hubiera pasado si no me doy cuenta y aviso a su curador? Muchas preguntas. Pocas respuestas. Yo no quiero formar parte de una sociedad que consiente estos abusos y mira hacia otro lado. Hacia el dinero. ¿Y usted?

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es American soul. Bienaventurados los mentirosos, porque la verdad puede ser incómoda. Con todos ustedes: ¡U2!
https://www.youtube.com/watch?v=VLHubsghTOM

domingo, 25 de junio de 2017

Implicación laboral

Permítanme compartir una nueva experiencia que me ha ocurrido en el albergue de personas sin hogar donde trabajo. Hace un mes aproximadamente llegó un chico a nuestro centro. Era evidente que, además de tener un problema de adicciones, padecía una enfermedad mental. Estaba en pleno brote y no tenía medicación. Era incapaz de mantener horarios, normas, higiene... No pudimos trabajar con él y decidió irse sin que pudiéramos hacer mucho más. Pasados unos días, nos llamó una persona que se lo había encontrado durmiendo en la calle. Le expusimos la situación y le redirigimos a la Unidad de Salud Mental para que lo estabilizaran. Yo mismo lo acompañé al centro sanitario.
Heroína comercializada por la empresa alemana Bayer a finales del siglo XIX.

Allí comenzó un auténtico via crucis. La persona que nos recibió tras el mostrador, y a quien expusimos la situación, le preguntó por su dirección. Al decirle que vivía bajo una escalera en la calle, esbozó una sonrisa burlona y le preguntó con sorna qué tal se vivía allí. Indignado ante el comentario le espeté que si ya de por sí era duro dormir en la calle, lo mínimo sería no recibir mofas de un profesional sanitario. Luego llegó la psiquiatra, antes de verlo siquiera, nos dijo que padecía un problema de consumo y no tenía enfermedad mental, por tanto, no valoraba su ingreso. Le expliqué su comportamiento en el albergue haciéndole ver un punto de vista diferente al suyo, estrictamente médico, dando una visión social. Aún así, ella insistía en que acudiera a la Unidad de Conductas Adicticas (UCA). Dado que ya denuncié el funcionamiento de la UCA en este mismo foro hace escasas fechas, no me voy a extender (enlace aquí). Ya que no era posible su ingreso, finalmente accedió a derivarlo en un ¡centro terapéutico de la iglesia evangélica pentecostal! ¿El recurso que el servicio público de salud considera más adecuado para este usuario es este tipo de centros, donde se explota laboralmente a las personas y no se les administra medicación? Debe tratarse de una broma. Y de mal gusto. Afortunadamente, y tras mucho batallar, conseguimos su ingreso.

Tras una semana, estabilizado médicamente, ha vuelto al albergue. Lleva una vida más sosegada. Toma su medicación, e incluso ha encontrado un pequeño empleo, que le permitirá alquilar una habitación y tener una vida autónoma... y digna. Y ¿por qué les he contado todo este rollo? Aparte de para denunciar la actuación de algunos de los profesionales sanitarios con los que me toca bregar con más frecuencia de la deseada, para decirles que la reinserción es posible y es real. No es nada fácil. Pero es posible si todas los agentes sociales ponemos de nuestra parte. Si actuamos como la psiquiatra de turno, cuyo único empeño era quitarse el marrón de encima, les aseguro que nadie logrará salir de la calle. Le diría a estos profesionales que prueben a implicarse en su trabajo. A lo mejor se les hace más ameno y consiguen sus objetivos. Si todos realizáramos nuestro trabajo como Rafa Nadal el suyo, seríamos una superpotencia mundial.

Piensen.
Sean buenos.

Permítanme también que la canción regalo de hoy sea Bad. Es una canción acerca de un amigo de Bono al que dieron en su vigésimo primer cumpleaños suficiente heroína para matarlo. Una de las mejores canciones de los irlandeses. Esta representación en directo es sencillamente maravillosa. Fue escuchándola cuando declaré mi amor incondicional a este grupo. Siempre que la escucho, y les aseguro que supera el millar de ocasiones, me sigue emocionando. Con todos ustedes: ¡U2!
https://www.youtube.com/watch?v=3YusuxRqg5w