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domingo, 8 de julio de 2018

Bajada del IVA del cine

Esta semana, el Gobierno ha rebajado el IVA cultural del 21 al 10%. Una reivindicación del mundo de la cultura desde que en 2012 el gobierno del Partido Popular, subiera el IVA del 8 al 21%. De todos es sabido que el número de espectadores a las salas decaía año tras año. El cine se desangraba clamaban los creadores. Así que esperan, a través de estas medidas, volver a llenar las salas. La Federación de Cines de España (FEDE) ya ha anunciado su satisfacción y las principales cadenas cinematográficas han comunicado a bombo y platillo que aplicarán esa bajada en el precio de las entradas. En cualquier caso, el precio de la entrada se reduciría menos de un euro. Aproximadamente 66 céntimos de euro.
Aunque no es oro todo lo que reluce. La asociación de defensa de los consumidores FACUA ha denunciado subidas encubiertas y solo un 30% de los cines han aplicado la bajada de precios. Incluso, en este primer fin de semana, la afluencia de público ha sido semejante a las anteriores. Parece, como todos esperábamos, que serán las salas quienes se embolsen el dinero. ¿Casualidad? No lo creo. Es la clásica medida populista para que en las galas del cine —tan mediáticas— el ministro de turno no sea abucheado o abochornado. Al final, las personas a quienes les gusta el cine seguirán acudiendo cueste lo que cueste. Que no le cuenten milongas de piratas. Quien ve una película pirateada de internet no va a pisar una sala de cine. 

Es un problema, no de precio, sino de calidad. La gente no va al cine, sencillamente, porque la calidad ha caído significativamente. Estamos hartos de ver secuelas y precuelas de exitosas cintas de nuestra juventud. ¿Seguiremos estirando el chicle de Star Wars hasta el infinito? Por supuesto que hay auténticas obras de arte. Negarlo sería estúpido, pero es evidente que vivimos una etapa de decadencia cinematográfica donde un elevadísimo número de cintas son, sencillamente, basura. No sé quién fue el iluminado que llamó cultura a cualquier cosa que sea proyectado en un cine. Se puede afirmar que el cine ha muerto de éxito. El público ha descubierto que hay más calidad en las series que en los largometrajes. Y por eso, la mayoría paga encantado las plataformas de series online tipo Netflix o HBO... donde el IVA sigue siendo del 21%.

Piensen.
Sean buenos.

Ya que hablamos de cine, pongamos una canción que fue compuesta para la película ¡Tan lejos, tan cerca! de Wim Wenders. Stay (faraway, so close!). Bono llegó a asegurar en 2005 que era la mejor canción de su discografía. Con todos ustedes:¡U2!

sábado, 27 de septiembre de 2014

Puedo prometer y prometo

Allá por 1977, el entonces candidato a la presidencia del Gobierno, Adolfo Suárez, utilizó una fórmula ideada por mi admirado Fernando Ónega, como parte de un discurso en el cierre de la campaña electoral emitido por Televisión Española. En este discurso, Suárez repetía una y otra vez la frase que da título al artículo de hoy: Puedo prometer y prometo... anunciando las acciones que llevaría a cabo si resultaba elegido Presidente del Gobierno. En un principio la frase fue tomada a burla por humoristas, pero algunos expertos aseguran que fue el espaldarazo definitivo para la victoria en las elecciones generales de Unión de Centro Democrático (UCD) y de Adolfo Suárez.

Yo, que soy joven —insultantemente joven— no recuerdo el discurso, sino apenas los chascarrillos de la frase en cuestión. Lo que sí recuerdo con nitidez es la fortaleza que tenía la palabra promesa. Era algo casi solemne. La persona que prometía empeñaba su honor o dignidad. Si alguien prometía algo, era porque lo iba a cumplir. Desde tu compañero de pupitre hasta el mismísimo Presidente del Gobierno. Eso era antes, cuando la sociedad en general, y los políticos en particular, tenían principios.

Pero estos políticos actuales, que no tienen moral ni decencia, han prostituido la palabra promesa, y la han convertido en algo vacuo. En una patochada. Así, esta gentuza ha realizado acciones que no prometieron, o lo que es peor, prometieron no hacer, como la subida del IVA, los recortes en Sanidad y Educación... Y sin embargo incumple justo lo que había prometido, como la retirada de la lay del aborto. Han triturado el Estado del Bienestar, y no ha pasado nada. Han arruinado el país con una deuda de más de un billón de euros, y no ha pasado nada. Tienen a varios miembros de su partido imputados por causas gravísimas, y sigue sin pasar nada... Pero esta semana han cruzado una línea infranqueable: Han atacado la moral y la ética cristiana por intentar arrancar un par de votos del partido opositor, despreciando su verdadero nicho de votos. Sin los votos cristianos, ¿quién va a votarles en las próximas elecciones?

Piensen.
Sean buenos.

Permítanme dedicar la canción regalo de hoy a mi maravillosa mujer. Hoy hace doce años que cometió la bendita locura de casarse conmigo... Desde entonces soy el tipo más afortunado del mundo. Siempre he pensado que no es una mujer, sino un MO-NU-MEN-TO. Por eso la canción no puede ser otra: All I want is you, Todo lo que quiero eres tú. Disfruten. Es U2.

https://www.youtube.com/watch?v=Gftr1cKdyx4


domingo, 29 de junio de 2014

Lo que defraudas tú...

La Agencia Tributaria ha lanzado una nueva campaña publicitaria bajo el eslogan: "Lo que defraudas tú, lo pagamos todos". Trata la campaña de concienciar a la sociedad de la necesidad de colaborar entre todos para sostener el Estado de BienestarPor cierto, que alguien le diga a los señores de Hacienda que cuando se dirijan a mí, no me tuteen. En dicha campaña podemos ver a una señora que pide al mecánico que no le cobre el IVA, y en otro un señor le explica a otra señora que al presentar su declaración ha hecho "unas trampillas", con el único fin de pagar menos impuestos... Posteriormente, aparece el Pepito Grillo de turno advirtiendo, con cierto tono paternalista dicho sea de paso, que gracias a que pagamos todos, tenemos universidades, colegios, hospitales... 

Lo malo quizá, es que después de la publicidad, vienen las noticias. Y ¿qué aparece? Un Gobierno apresurado para aforar al Rey saliente, ante —según informa la BBC— las posibles demandas de paternidad que se le vienen encima. Un yerno real imputado por malversación, prevaricación, falsedad documental, y tráfico de influencias. Hay Eurodiputados que participan en una SICAV —que no es otra cosa que un invento de los ricos para no pagar impuestos —cofinanciada por la propia Unión Europea. Partidos políticos con caja B. Ex ministra y vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) que debe dimitir por estar imputada en un delito contra la Hacienda Pública y que cobrará 10 000 euros al mes hasta los 65 años y después tendrá una pensión vitalicia. Responsables municipales, autonómicos y nacionales a los que han pillado metiendo la manita donde no debían. Futbolistas multimillonarios acusados por defraudar millones a la Hacienda Pública... ¿Seguimos, o no hace falta?

Entonces ¿soy yo, que estoy en el paro, y mi mujer mileurista, con dos hijos, una hipoteca y miles de gastos cotidianos los encargados de mantener el Estado de Bienestar? Señores de Hacienda: Yo soy honesto y no defraudo al fisco porque así me lo enseñaron mis padres a pesar de las dificultades que puedan llegar en la vida. Ahora, ahórrense miles de euros en campañas publicitarias y contraten a inspectores serios que persigan el fraude a las grandes empresas y fortunas, que son quienes realmente defraudan. Y a los demás, déjennos en paz.

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es Mysterious ways: Si quieres besar el cielo, primero aprende a arrodillarte. Disfruten. Es U2.