domingo, 20 de octubre de 2019

Okupas

Victoria es una anciana de 94 años que vive en Portugalete (Vizcaya). La semana pasada fue a pasar unos días a casa de su hermana de 97 años. Cuando regresó a su domicilio se encontró con la desagradable sorpresa de que una familia había entrado en su casa, habían cambiado la cerradura y no podía acceder a su vivienda. Estos okupas ya habían entrado en varias viviendas de la zona. Son profesionales. Hay quien incluso, revende la casa okupada a otras personas. Saben que si hay menores, no se les puede desalojar fácilmente. Se sienten intocables. Victoria cometió el error de denunciar su caso como okupación, y no como allanamiento de morada, lo que hubiera acelerado los trámites. Gracias a que los vecinos se movilizaron masivamente, cortando incluso la carretera, los okupas no pudieron soportar la presión y decidieron abandonar la vivienda, solicitando incluso protección policial. Por supuesto, la verdadera propietaria echa de menos algunos enseres de la vivienda, pero ha recuperado lo más importante, su casa.
No es un caso aislado. Hay cada vez más casas okupadas. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento pero, observamos atónitos como el conocimiento máximo de la ley, muchas veces impide que se castigue a los culpables. Es incomprensible cómo se garantiza —muchas veces de manera excesiva— a los delincuentes. Soy incapaz de comprender cómo desalojar una casa okupada puede demorarse en el tiempo. Es algo que debería resolverse en treinta minutos como máximo. Se comprueba quién es el legítimo propietario y se expulsa al okupa, haciéndole pagar los gastos ocasionados. Parece sencillo, ¿verdad? Pues en la maraña jurídica, echar a unos sinvergüenzas del domicilio es un quebradero de cabeza. Incluso hay que seguir pagando las facturas de agua y luz. Un auténtico despropósito.

Aquí no hablamos de personas con pocos recursos, a quienes los Servicios Sociales tienen el deber de apoyar para darles dignidad. Hablamos de sinvergüenzas que se creen por encima de la ley, okupando viviendas ajenas sin escrúpulos. Habrá quien asegure que todos tenemos derecho, según la Constitución, a una vivienda digna. Y tienen toda la razón. Lo que la Constitución no dice es que estas viviendas tengan que ser gratis. En el fondo, los okupas dicen que ellos son listos, mientras que el resto de los ciudadanos somos tontos. Ellos consiguen, sin esfuerzo, lo mismo que usted y yo trabajando y con sufrimiento. Lamentablemente, hay que pagar las facturas. Y por eso, se inventó esa cosa tan nefasta que es el trabajo. Trabajar es tan malo que deben pagarle a uno para que lo haga. Todos trabajamos para poder pagar nuestras casas y nuestros bienes. Lo que no se puede consentir es que haya gente —o gentuza— que decide motu proprio no dar un palo al agua y exigir todos los derechos. Y lo malo, es que muchas veces lo consiguen. Los derechos y los deberes van de la mano. Porque trabajar, y esforzarse, es un derecho, pero también un deber. Quizá el problema de nuestra sociedad es que solo nos acordamos de los derechos, pero nunca de los deberes. 

Piensen.
Sean buenos.

Hoy es el cumple de mi querido hermano Pablo. Sé que su canción favorita es Creep. Ya que sigo sin encontrar en ninguna tienda el Condensador de Fluzo, ¿qué mejor regalo que agasajar sus oídos, y el de todos ustedes, con un temazo de bandera? Con todos ustedes: ¡Radiohead!

domingo, 13 de octubre de 2019

Personas sin hogar

Esta semana ha venido un colegio a conocer el albergue de personas sin hogar donde trabajo. Eran unos cuarenta chicos —y chicas me corrigen los posmodernos trasnochados— de 3º de la ESO. Es decir, tienen 14 y 15 años. Antes de mostrarles cómo es el centro, les he pedido que me dijeran características de las personas sin hogar. Pruebe usted también a hacerlo. Las palabras más repetidas han sido: Alcohol, drogas, vagos, sinvergüenzas, mentirosos, mala suerte, miedo, gente que no es de fiar... Imagino que coincidirán con las características que ha pensado usted. Después les he pedido características de personajes famosos que conocen, como futbolistas, actores, músicos, youtubers... En esta ocasión, los adjetivos eran otros: Dinero, éxito, sexo fácil, a todos les gustaría poder conocerlos y hacerse una autofoto... Curioso. Las personas sin hogar no tienen ninguna característica positiva. Todo lo contrario que sus ídolos.
Después he realizado un juego con ellos. Les he dicho que escribieran en sendos papeles dos cosas imprescindibles en sus vidas. Una, algo físico y otra, algo más emocional. En el papel de los objetos físicos casi todos han puesto el móvil, su videoconsola, dinero, y los más macarrillas el tabaco y las cervezas los fines de semana. Ya saben. Tienen que pavonearse ante sus compañeros. En el papel de las emociones, todos, o casi todos han apuntado la familia, el novio o la novia, los amigos... Después he pasado por sus mesas, y he cogido, al azar, un papel o los dos del alumno y los he cambiado por otros papeles que tenía yo en los que había escrito alcoholismo, drogadicción, ludopatía, enfermedad mental, infidelidad, ruina... Les he explicado que ha pasado la vida y les ha quitado y les ha entregado algo. Sin merecerlo. ¿Cómo os sentís ahora? les he preguntado. Muchos han sentido que les arrancaban lo que más querían y se han encontrado con algo que jamás hubieran deseado. A alguno la vida les había quitado a su familia y su dinero y le había dado una enfermedad mental y alcoholismo. Todos han cambiado su percepción. A alguno se le ha escapado una lágrima. No podían comprender que le vida fuera tan dura. Ya no veían a las personas sin hogar unos caraduras, ni unos yonkis, ni borrachos. Han pasado del juicio a la justificación. 

Si después de este juego, una persona sin hogar da su experiencia, les aseguro que la percepción de los chicos cambia completamente. Por supuesto, no he profundizado más. Son unos críos. Pero sí quería que por un instante se sintieran como una persona sin hogar, despreciados. Ojalá a partir de hoy cuando se crucen con una persona sin hogar, no miren para otro lado. Que puedan empatizar. Que puedan sentir que quien está tirado en la calle es una persona. Con su historia, con sus decisiones, buenas o malas, con su sufrimiento. Mi idea es que al menos vean que en sus ciudades, en sus calles, en nuestro opulento primer mundo, hay gente que no tiene dónde dormir hoy, o no tiene qué comer, mientras tiramos toneladas de comida a la basura. Que no son invisibles, aunque nos empeñemos en no querer verlos. Es muy posible que a la mayoría de los chicos se les olvide lo que han visto en nuestro centro cuando salgan a la calle y sigan con sus cosas, pero si solo uno de ellos recapacita y piensa que las personas sin hogar son dignas, ha merecido la pena.

Piensen.
Sean buenos.

Me apetecía incluir la canción One. La que utiliza en los conciertos Bono para pedir el fin de la pobreza extrema en el mundo. Escuchen atentamente la intro de la canción. Si tnemos la voluntad de cambiar la situación actual, lo podremos conseguir. Después escuchen la canción, lo más alto que puedan. Es una canciones más hermosas de la historia. Con todos ustedes: ¡U2!

domingo, 6 de octubre de 2019

Bienvenidos, refugiados

Permítanme presentarles hoy a Walter Antonio. Es un chico colombiano que ha llegado hace pocas fechas al albergue de personas sin hogar donde trabajo. Con lágrimas en los ojos me contaba que la guerrilla en su país ha matado a su mujer y a sus dos hijas pequeñas. Unos días antes, a su hermano y a su cuñada. Pueden imaginar el infierno por el que ha pasado. Y, por supuesto, sin visos de solución a corto, ni medio plazo. El propio gobierno le dijo que no podía garantizar su seguridad en el país, por lo que tuvo que huir a España. Ya ha solicitado la condición de asilado político. De momento, desde nuestro centro, poco podemos trabajar con él, aparte de intentar reconstruirlo. Está destrozado, tanto física como anímicamente.
Desgraciadamente, no es un caso aislado. De un tiempo a esta parte, hemos observado cómo están llegando a nuestro centro personas procedentes de otros países cuyas vidas están destruidas. Les puedo contar muchas historias. Como la de John. Es otro chico que ha llegado a nuestro centro. En esta ocasión, procedente de África. Presenta una enorme cicatriz en la cara. Su historia es semejante. Ha presenciado como unos guerrilleros entraron en su casa y le amenazaron con un machete mientras tenía que ver cómo violaban a su mujer antes de asesinarla a sangre fría. Ese día pensaba que iba a morir. Fue llevado a la fuerza con la guerrilla, hasta que logró escapar y tras un largo viaje llegó a España. Su cara de agotamiento describe perfectamente lo que ha pasado. Aunque hoy al menos, hemos conseguido que sonría tímidamente. Muestra sus enormes dientes blancos. Ha dejado atrás la sangre, la desolación, la muerte... Está vivo y, lo más importante, a salvo. Es duro ser testigo de la destrucción más absoluta.

Afortunadamente, ya está aquí octubre y retomamos nuestras rutinas cotidianas: Trabajo, estudios... o lo que fuere. Y nuestro tiempo libre lo empleamos en las cosas que nos preocupan o nos divierten, como el fútbol, la estulticia de nuestros políticos, o ponga aquí lo que corresponda. Pero el drama sigue. Hay quienes opinan que lo mejor es controlar las migraciones desde los países de origen. No puedo creer tanta crueldad. Y ¿mientras? ¿Dejamos que se mueran de hambre o debido a la violencia extrema? Habría que recordar que según The Economist solo veinte países, es decir, el 12%, lo que equivale al 4,5% de la población mundial, viven en países con Democracia Plena. El resto, sobrevive... o trata de sobrevivir. La postura de occidente es demencial. Expoliamos países, incluso continentes, les robamos sus recursos y los esquilamos sin piedad, para luego exigirles que controlen a su chusma. Que aquí no los queremos. Hay quienes claman por el cierre de fronteras. Nada importa la vida de los cientos de personas esclavizadas, humilladas, violadas... Esta gente prefiere que estos indeseables se mueran en sus países. Piensan que si no lo ven, no existe el dolor. Son unos asesinos. Y unos egoístas. Otros, aseguran sin sonrojarse que los inmigrantes son delincuentes. Es una estupidez sin sentido. ¿Los españoles no delinquen? Incluso el cuñado del Rey está entre rejas. No sé quién les engañó asegurando que vienen a robarnos el trabajo. Nadie es tan imbécil de poner la vida de sus hijos en peligro y subirlos a una patera si están más seguros en tierra. Lamento informarles de que pueden seguir poniendo muros, vallas, concertinas... o lo que se les ocurra, pero nada puede detener la huida del hambre, de la desolación y la muerte. Yo quiero seguir acogiéndoles, ¿y usted?

Piensen.
Sean buenos.

Quería incluir la canción Red flag day. Una canción que aparece en el album Songs of Experience que trata sobre el drama de los migrantes. Sobre la cantidad de personas que mueren en el mar... No se la pierdan. Es una de las canciones menos conocidas. Con todos ustedes: ¡U2!
https://www.youtube.com/watch?v=fagX8iAOx-o

domingo, 29 de septiembre de 2019

Franco y la guerra de los 80 años

Esta semana el Tribunal Supremo ha avalado, por unanimidad, la exhumación del cuerpo de Franco y su traslado al cementerio de El Pardo. Desde el Gobierno se ha calificado de éxito; de gran victoria de la democracia; de justicia, memoria, dignidad; y de reparación del sufrimiento de las víctimas del franquismo. Palabrería. Quizá la auténtica victoria de la democracia hubiera sido sacar los restos de Franco al día siguiente de la formación del primer gobierno democrático tras la dictadura. El resto son gestos de cara a la galería. No obstante, me congratulo con el Gobierno. Somos realmente afortunados. La situación de la Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales, y de tantos problemas que amenazan al país debe ser poco importante cuando el objetivo principal del Gobierno es la exhumación de Franco.
Soy insultantemente joven. Eso no se le escapa a nadie. Nací en 1974, un año antes de la muerte de Franco. Por supuesto, siempre he sabido que el dictador estaba enterrado en el Valle de los Caídos. Pero jamás le di la más mínima importancia. Era algo que ni a mí, ni a mis coetáneos nos ha resultado trascendente. Jamás, entre la gente de mi generación —e imagino en las generaciones más jóvenes— ha sido un tema recurrente de conversación. Como mucho, quizá, algo puntual. Se le ha dado la misma importancia que al lugar de enterramiento de Carlos IV—en la cripta del Real Monasterio de El Escorial, para los de la LOGSE—. Curiosamente, se habla más ahora de Franco que hace veinte o treinta años. Todos conocemos a alguien que fue torturado o asesinado durante la guerra. De esto hace ya ochenta años. ¿No ha pasado demasiado tiempo para empezar a olvidar? ¿Vamos a seguir odiándonos? ¿Hasta cuándo? ¿También odiaremos a los romanos por su invasión? Es hora de pasar página.

Imagino que todos los españoles estarán a favor de la exhumación de Franco de El Valle de los Caídos, como también de dar digna sepultura a todos los que están en las cunetas y anular los juicios políticos. Solo pueden oponerse a esta medida los franquistas y algún nostálgico irredento. Pero, si esto sirve para que España firme la paz definitivamente, yo me apunto. Ojalá a partir de ahora todos los españoles, juntos, y de una vez para siempre, podamos combatir la corrupción, tener una educación sobresaliente, luchar contra el paro, reclamar pensiones justas, proteger a los más desfavorecidos... En una palabra, buscar lo mejor para el país sin divisiones de izquierda y derecha, sin rojos ni azules. Hagamos borrón y cuenta nueva. Empecemos de nuevo a soñarlo todo. Sin rencores. ¿Creen que seremos capaces? A partir de ahora, los libros de historia indicarán que la Guerra Civil Española empezó en 1936 y terminó en 2019. Ochenta años después. ¡Qué país de estúpidos somos!

Piensen.
Sean buenos.

Coincidirán conmigo que un artículo sobre Franco, no merece la inclusión de un temazo. Sería malgastar una bonita canción. Ya que estamos hablando de muertos, permítanme incluir una canción fúnebre. No es serio este cementerio. Por lo menos nos reímos un poco con la canción. Con todos ustedes: ¡Mecano!
https://www.youtube.com/watch?v=4XXpg65qS34

domingo, 22 de septiembre de 2019

El circo del Congreso

Lo han vuelto a hacer. Cuando todos pensábamos que nuestros queridos políticos no podían hacer más el ridículo, han batido su propio récord de estulticia. Han conseguido el más difícil todavía. Humillar, avergonzar, abochornar a todos los españoles. Cinco meses después de las elecciones, han demostrado ser unos impresentables, incapaces de formar gobierno. En este caso, han sido todos, los que con sus estúpidos vetos han perpetrado un insulto a toda la sociedad. Tras las elecciones, todos marcaron unas líneas rojas inquebrantables —que a última hora quisieron negociar— que ha impedido formar un gobierno. Imperdonable. El daño que está haciendo esta generación de políticos de medio pelo, sin preparación, sin sentido de estado y repletos de soberbia, es incalculable. El resultado es el que todos conocen. Han convertido el Congreso en un circo.
Ahora, toca precampaña y campaña electoral. ¿Volveremos a escuchar los mismos discursos, las mismas mentiras, de hace cinco escasos meses? ¿Tendremos que ver otra vez en televisión a los mismos payasos intentando convencernos para que los votemos? ¿Las —¿o eran los?— mismas caras prometiéndonos las mismas falacias que incumplirán? Nosotros hicimos nuestro trabajo, que fue votar. Ellos solo tenían que ponerse de acuerdo con lo votado y formar un gobierno. Y no era difícil. Pero, como son unos egoístas, unos inútiles, y sus únicas aspiraciones son las propias, han fracasado, abocándonos a nuevas elecciones. Con lo que eso conlleva. Aparte del despilfarro económico. Los españoles nos gastaremos 180 millones de euros por la incompetencia de esta gentuza. ¿Se imaginan que no cobraran ni un céntimo como castigo a su ineptitud? Por supuesto, no habrá ninguna dimisión. Irán altaneros culpando al resto de formaciones políticas de imposibilitar la formación de un gobierno. Y lo más triste es que algún votante lo justificará. Se están mofando de nosotros en nuestra cara. Y seguimos permitiéndolo.

Hace ya algunos años los españoles dijimos no a las mayorías absolutas. Ahora hemos decidido que el Parlamento esté formado por multitud de partidos, que haya representación de varias formaciones políticas. De ahí su nombre, Parlamento. Donde los políticos llegan a acuerdos, independientemente del color del partido. Pero estos prestidigitadores sinvergüenzas han sacado un conejo de la chistera. Han repetido una mentira mil veces hasta que hemos pensado que era cierta. Nos han hecho creer que un Parlamento debe estar formado mayoritariamente por izquierda o derecha. Y si no, dicen que es ingobernable. Es falso. Lo que necesita España es algo que hoy es una quimera. Urgen políticos con altura de miras, cuyo fin sea lo mejor para el país, y no lo mejor para sus partidos. Necesitamos grandes pactos de estado en todas las áreas: Educación, Sanidad, Servicios Sociales... y dejarnos de estupideces. Pero esta gentuza, estos rebañaollas, solo piensan en su propio interés. Es sencillo de entender. Si tienen todo el poder, pueden colocar al resto de sus amigotes, tan ineptos como ellos y con sus correspondientes carnés del partido entre los dientes, en puestos de responsabilidad, cobrando millonadas. Enriqueciéndose vilmente con el dinero de todos. No les preocupa otra cosa. Y mientras, usted y yo, embobados con chorradas como el fútbol, la telebasura u otras sandeces de mayor calibre, siguiendo el juego a este hatajo de imbéciles.

Piensen.
Sean buenos.

Reconozco que la primera canción que se me ocurrió para este artículo era Había una vez un circo, de los Payasos de la Tele... Pero era demasiado evidente. Según escribía, recordaba la letra The Fly. No es ningún secreto que nuestro mundo está en oscuridad. No es ningún secreto que un mentiroso no creerá a nadie más. No es ningún secreto que la conciencia puede ser una plasta. Cada artista es un caníbal, cada poeta, un ladrón; todos matan su inspiración y cantan sobre su dolor. Por tanto, la canción de hoy tiene que ser esta. Con todos ustedes: ¡U2!
https://www.youtube.com/watch?v=ErW8D4F7uCU



domingo, 15 de septiembre de 2019

Un violador en la calle

Juan Carlos G.R. conocido como el Violador múltiple de Málaga, fue condenado en 2005 por trece agresiones sexuales y once en grado de tentativa a 271 años de cárcel. Tras pasar únicamente 17 años entre rejas, el juez ha decidido concederle el tercer grado, es decir, la semilibertad. Solo irá a dormir a prisión. Dentro de poco, sus únicas medidas serán una orden de alejamiento de las víctimas. La Junta de Tratamiento del Presidio ha emitido un informe en desacuerdo con esta medida. Aseguran quienes trabajan con él que no está preparado para su reinserción en la sociedad. El juez, por su parte, asegura que el comportamiento de Juan Carlos es intachable, que ha demostrado una estabilidad y madurez personal, y un arrepentimiento y empatía con las víctimas. 
Doy por sentado que el juez ha cumplido la ley a rajatabla. Criticar a los jueces por hacer su trabajo no conduce a nada. Es evidente que ellos aplican las leyes. Se cumplen las condiciones para que este reo tengo este nuevo régimen. Y en este caso, Juan Carlos ha cumplido sobradamente tres cuartas partes de su condena. 20 años, debido a las limitaciones del artículo 76 del Código Penal. A partir de hoy ya sabe lo que tiene que hacer. Si está en desacuerdo con ciertas leyes, cuando vaya a depositar su voto en la urna, recuerde quién se acerca más a su idea de justicia y no a las siglas de siempre, cuyo único fin es enriquecerse a costa del populacho. Vote con cabeza. Aunque eso es otra historia...

A mí me da igual que se cumplan las condiciones para que estos tipos salgan a la calle. Sé que el fin de la prisión es la reinserción, pero la experiencia nos dice que hay delincuentes que no se van a reinsertar nunca. Y la solución no puede ser dejarlos en libertad. Su condena es de más de 200 años. Si cumple su condena no se está cometiendo ninguna injusticia. No olvide que antes de su detención, el comportamiento de Juan Carlos era ejemplar. ¿Y si mañana decide violar a otra mujer? ¿Volveremos a lamentarnos? ¿Nos preguntaremos qué ha podido fallar en nuestro sistema judicial? Quizá pueda pecar de demasiado exigente, pero prefiero que este tipo de criminales se queden recluidos en celdas a vivir con miedo ante un posible ataque.

Piensen.
Sean buenos.

Doña @BeatrizBagatela nos propone un temazo. Sympathy for the devil. Les aseguro que la considero la segunda mejor canción de la historia del rock. Falta saber quién cree usted que es el demonio aquí. Con todos ustedes: ¡The Rolling Stones!
https://www.youtube.com/watch?v=ZRXGsPBUV5g

domingo, 8 de septiembre de 2019

Tontos y manipulables

Es evidente que España está repleta de tontos. Desgraciadamente, cada día aparecen más. Parece que se multiplican por las noches para asombrarnos cada día con una nueva estupidez. Una muestra de esto es que vivimos en un país en el que se grita más alto un gol que una injusticia. Donde nadie se escandaliza ante las desgracias que presenciamos diariamente. Un país que ensalza a los cantamañanas que aparecen en programas de telebasura, mostrando sus vergüenzas; mientras que se vitupera a los sabios. Asusta observar cómo nuestros hijos no saben cuándo se descubrió América, ni las capitales de los principales países mundiales, ni la diferencia entre haber y a ver, ni multiplicar. Incluso hay quienes no saben la diferencia entre un neutrino y un neutrón. Imperdonable. Pero eso sí, conocen la vida y milagros de participantes de concursos zafios y denigrantes en islas, casas o dondequiera que sea. 
La tontería de esta semana ha sido descubrir las denuncias de los editores de libros de texto de este año por las presiones de las que son objetos por los politicuchos de turno para colar sus caprichos en los libros de texto. Así, en Cataluña no se puede hablar de los Reyes Católicos y, en Canarias, están vetados los ríos. En Andalucía hay que explicar la geometría a través de la Alhambra. Incluso en Castilla-La Mancha se tuvo que adaptar un libro sobre la caja de cambios de un vehículo a la realidad autonómica. Para que se haga una idea, en los últimos diez años han aparecido 1 700 normas jurídicas nuevas que cambian la regulación curricular. Esta sinrazón ha provocado que las editoriales publiquen este año más de ¡50 000 volúmenes! Una locura. Estamos a merced de los caprichos del mandamás de turno. Y lo que es realmente grave, por encima incluso de la ciencia.

Es evidente que ningún gobernante quiere mejorar la educación del país. De haberlo querido no habrían consentido el despropósito de tener diecisiete sistemas educativos en un país. Donde cada tonto antepone sus intereses pueblerinos a los alumnos. Pero no se confunda. Esto no es una equivocación. Es un plan perfectamente orquestado por estos políticos sinvergüenzas cuyos únicos méritos en la vida han sido tener el carné del partido y medrar. Su idea es conseguir una sociedad de tontos y manipulables. Una cosa lleva emparejada la otra. Cuanta menos capacidad de reflexión tengan nuestros hijos, serán más fáciles de manipular. La tele, los canales de internet a los que son asiduos ayudan mucho a conseguir el objetivo. Y tengo malas noticias. Ya casi han conseguido sus objetivos. Quizá es momento de tomar cartas en el asunto. ¡Despierte!

Piensen.
Sean buenos.

Ya que hablamos de tontos, me pide mi hijo que incluya la canción Eres tonto. Vamos allá. No siempre, pero alguna vez hay que darles algún caprichito. Espero que la disfruten. Con todos ustedes: ¡El Canto del Loco!