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domingo, 23 de junio de 2019

Equiparación salarial

Coincidiendo con la celebración del Mundial de Fútbol femenino, han sido muchas las voces exigiendo la equiparación salarial entre sexos. Claman por aumentar el salario de las jugadoras, puesto que sus homólogos masculinos ganan mucho más dinero. Aseguran que si ambos desempeñan el mismo trabajo, deberían cobrar lo mismo. No comprenden cómo es posible que una superestrella mundial como Neymar Jr. gane el equivalente al salario de casi 1 700 mujeres futbolistas. Es decir, gana lo mismo que todas las jugadoras de fútbol de las siete ligas más importantes del mundo. Una barbaridad. Hay que aclarar, que el futbolista brasileño cobra casi 44 millones de dólares al año.
Por supuesto no ocurre solo en el fútbol. Ocurre en todos los ámbitos de la vida. Al igual que nadie en su sano juicio cree en los elfos, vampiros, hadas, duendes, y demás seres mitológicos, soy incapaz de comprender que aún haya gente, incluso universitarios, que crea que a igualdad de trabajo, le corresponde el mismo sueldo. Les pondré un ejemplo. Yo, hasta que el expeditivo N. Butcher provocara mi gravísima lesión, jugaba al fútbol todos los domingos con mis amigos. Y les aseguro que horadaba inmisericorde la portería rival. No solo no cobraba las millonadas que cobran los profesionales, sino que incluso debía pagar para poder utilizar el campo. Es lo lógico. Porque el salario no va en función del trabajo, y ni siquiera de las horas trabajadas, sino del dinero que usted genera. Y, en este caso, el fútbol masculino es infinitamente más poderoso que el femenino. Al igual que hay muchas otras profesiones en las que gana más una persona que otra. Independientemente de su sexo. Porque tampoco cobra lo mismo Neymar Jr., o Ronaldo, o Messi que un jovencito jugador de Primera División que acaba de debutar.

Lo cual demuestra que no es machismo. Es esa otra cosa que tanto nos gusta, pero que nadie admite. En el fondo, somos unos enamorados de ese capitalismo que nos fagocita. Por supuesto, no podemos admitirlo. Hay que cubrir nuestras vergüenzas culpando a los malvados hombres. Por supuesto que hay hombres machistas, pero no todo vale. Seamos sensatos. No creo que haya aún nadie que justifique la brecha salarial entre hombres y mujeres. Pero elegir como ejemplo a los futbolistas es pueril. Por supuesto que hay que conseguir la equiparación salarial. Conozco casos de grandísimas profesionales que cobran menos que sus compañeros masculinos y no pueden ni insinuarlo a sus jefes, porque al día siguiente se irían a la calle. Luego nos sorprendemos de que cada vez tengamos menos hijos. Si a los empleos precarios, salarios ridículos, nula conciliación familiar, sumamos la desigualdad salarial, tenemos todas las incógnitas de la ecuación. El objetivo de nuestros políticos es ese. Lo demás es palabrería.

Piensen.
Sean buenos.

Permítanme incluir la canción Las chicas son guerreras. Un clásico que nunca pasa de moda. Con todos ustedes: ¡Coz!
https://www.youtube.com/watch?v=ogjwF7CJ-YE

domingo, 17 de marzo de 2019

La Justicia y Juana Rivas

Juana Rivas vivía en Carloforte (Italia) junto a su pareja, Francesco Arcuri. En 2016, viaja a España con sus dos hijos de vacaciones. Una vez en Granada, y asesorada por la directora del Centro de Atención a la Mujer, interpone una denuncia contra su pareja por malos tratos y le remite varios correos electrónicos explicándole que solo podrá ponerse en contacto con sus hijos en Granada. El padre de los menores consigue judicialmente la obligatoriedad de entregarle los niños y su custodia provisional. Pero Juana, apoyada por una impresionante campaña mediática, e incluso políticos, decide no entregarlos y está un mes en paradero desconocido. Finalmente, devuelve a sus hijos al padre. Posiblemente usted recuerde la movilización a través de las redes sociales. La tendencia del momento en Twitter fue #JuanaEstáEnMiCasa.
Esta semana hemos conocido la sentencia. La Audiencia Provincial de Granada ha confirmado la pena de cinco años de prisión, seis años de inhabilitación para la patria potestad y una indemnización a su ex de 12 000 euros. Aseguran los jueces que la señora Rivas estuvo mal asesorada por la directora del Centro de Atención a la Mujer. Intentó desviar la atención usando la condena de malos tratos a su ex, aunque esa condena ya había sido cumplida y sus antecedentes penales habían sido cancelados. Las posteriores denuncias han sido desestimadas, tanto en España, como en Italia. Por supuesto, la sentencia asegura que no hay peligro para los menores. Es más, en un informa de la psicóloga nombrada para el juez, califica a Juana como un peligro para sus hijos, manipuladora y de tener un funcionamiento mental patológico.

No olvidemos que hay dos justicias. La justicia moral y la justicia legal. Nadie discute las motivaciones y los miedos de la señora Rivas. Son justificados. Pero quizá solo desde el punto de vista moral. Legalmente, ha ocurrido lo que todos, aún sin conocimientos jurídicos, nos temíamos. Ha caído todo el peso de la ley. Ahora llegan los lamentos. Incluso se anuncia la solicitud del indulto. ¿Este indulto significa que puede secuestrar a sus hijos porque después le indultarán? Juana se ha sentido respaldada por mucha gente y ha creído tener razón. No siempre la mayoría tiene cordura. Esta mujer es una víctima de este sistema de locos. Es muy moderno el apoyo en las redes socialesLe han hecho creer que tiene toda la legitimidad por el mero hecho de ser mujer... y le han destrozado la vida aún más. No se deje engañar. Esto no es un problema de machismo y feminismo. Esto es cometer o no un delitoCuando en lugar de dejarse asesorar por los sabios, se deja uno mal asesorar y es jaleado por el pueblo ignorante, las consecuencias son catastróficas. ¿Dónde están todos aquellos que clamaban que Juana estaba en su casa? ¿Van ellos a entrar en prisión? ¿Alguno va a abonar la multa?

Piensen.
Sean buenos.

La propuesta musical de doña @BeatrizBagatela hoy es There is still pain left. En esta historia aún queda mucho dolor. El dolor mal gestionado trae consecuencias. Con todos ustedes: ¡Sophie Hunger!
https://www.youtube.com/watch?v=6rMzfArznTE

domingo, 11 de septiembre de 2016

¡Vete a fregar!

Durante un partido de la segunda división regional catalana, que enfrentaba al U.E. Valls contra el Cambrils Unió, un espectador gritó a la árbitra que se fuera a fregar tras pitar una falta. Dado que desde febrero existe un protocolo en la Federación Catalana de Fútbol llamado Cero insultos en la grada, que permite parar un partido si hay insultos o actitudes machistas o xenófobas, Marta Galego —que así se llama la colegiada— determinó detener el encuentro y denunciarlo al delegado de campo. Tres minutos después el sujeto fue expulsado del campo, entre los aplausos del resto del público.



Hay quienes se regocijan de la decisión de la señora Galego aduciendo una supuesta defensa de la igualdad de género. Estoy plenamente convencido de que si este hecho hubiera sido a un hombre, la noticia hubiera pasado desapercibida en los medios. En los campos de fútbol se menosprecia permanentemente al rival... y al árbitro. Pero no con fines machistas o xenófobos. Se hace simplemente para desconcertarlo y que eso favorezca a tu equipo. Es la presión que ejerce el público. Podemos valorar si es correcta o no, pero es innegable. ¿Por qué no se suspende un partido cada vez que el público refiere a gritos que el árbitro o el delantero del equipo rival es un macho cabrío? ¿O es hijo de una meretriz? Les aseguro que si ocurriera, no se disputaba un partido ¡ni de prebenjamines! Quienes defienden que son insultos machistas o xenófobos ¿cómo pueden justificar a quienes imitan sonidos simiescos cuando hay un jugador negro, o hacer alusiones a su supuesta homosexualidad, o insinuar que padece síndrome de Down a un jugador del equipo rival; pero lo aplauden hasta romperse las manos si está en el equipo de sus amores? ¿Nadie recuerda insultos a Messi, Ronaldo, Figo, Guti, Piqué, Simeone...? Si esos jugadores estuvieran en el equipo del que grita, los insultos se tornarían en loas. Es sencillamente mala educación. Y no olvide que los estadios de fútbol no son el teatro de la ópera. Aquí la gente expresa sus sentimientos y grita.

No se confunda. No admito el insulto en el campo y aplaudo la reacción de la árbitra. Me parece que ha tenido más coraje que muchos compañeros suyos de sexo masculino. Quienes me conocen saben que soy muy futbolero. Que juego al fútbol semanalmente, que fui árbitro en mi todavía cercana juventud... Y lo más importante, que acompaño a mi hijo cada quincena al Santiago Bernabéu, a pesar de ser un fiel seguidor del Racing de Santander (lo que tenemos que hacer los padres por nuestros hijos). Durante estos partidos aprovecho para enseñar a mi hijo unas cosas muy antiguas que me inculcaron mis padres y que ya no se utilizan: Respeto, valores, educación, responsabilidad... Mi hijo sabe que no puede insultar a ningún jugador, ni al árbitro, ni a nadie. No porque sea mujer, hombre, rival, árbitro o lo que sea... Sino porque conoce el significado de la palabra RESPETO.

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy viene nuevamente de mi musa musical. Doña @beatrizbagatela. The boy who wouldn't hoe corn. No somos muy aficionados al country, pero ya no vale no saber hacer las cosas, hay que ganarse el cambio de mente... o te quedas sólo (como las calabazas q le da la chica en la canción por no saber cultivar su maiz). Te quedarás sólo si no aprendes, si no te lo curras y no cambias....porque YA NO HAY EXCUSAS, ni dilemas, ni enfoques diferentes; o cambias o ahí te quedas. Con todos ustedes: ¡The Broken!
https://www.youtube.com/watch?v=XireE7v5Ep0