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domingo, 13 de septiembre de 2015

Refugiados yihadistas

Todos los días, a todas horas, vemos a través de los medios, las horribles imágenes que llegan constantemente del drama de los refugiados sirios. Son gente que huye de la barbarie, del terrorismo, de la guerra, del hambre... En total ya han muerto más de 230 000 personas. Mientras nosotros, a los que se nos llena la boca de expresiones grandilocuentes y definimos nuestra sociedad como el mundo civilizado, los cerramos las puertas. Es terrorífico ver las imágenes de los refugiados siendo alimentados como a ganado. Por fortuna, también podemos ver la cara amable de la gente de bien. En Siria hay —o había antes del conflicto— más de 22 millones de personas y según Acnur, hay cuatro millones de refugiados. La Comisión Europea ha distribuido 160 000 refugiados en los países miembros de la Unión Europea. Estados Unidos recibirá la ridícula cantidad de 10 000... Como ven, todo una alarde de generosidad.

A España van a llegar aproximadamente 15 000 refugiados. Es el cupo que nos ha correspondido. A algunos les parecen muchos, a otros pocos... Ya saben. Nunca llueve a gusto de todos. Sobre todo cuando se trata a las personas como si fueran números. No creo que haya nadie a quien no hayan conmovido las imágenes del niño muerto en la orilla, pero a la hora de la verdad, a nuestros gobernantes, lo único que les importa es la maldita cuota. Excelente gesto del Papa Francisco animando a las parroquias a acoger a una familia. Sería interesante conocer quiénes son los países que venden o han vendido armas a las facciones que combaten en estos países. A lo mejor nos llevamos una desagradable sorpresa. Ya saben por donde van los tiros. Alguna vez me pregunto si lo que queremos no es robar a los sirios sus mejores cerebros y obtener mano de obra barata.

Por supuesto, siempre hay gente que teme que entre los refugiados se cuelen yihadistas con intenciones sangrientas. Pueden ser comentarios en la barra de un bar con los amigos, lo que no es de recibo es que este temor lo propague el vicesecretario del Partido Popular en el País Vasco. Da igual que rectifique o que su jefa le desautorice. El daño ya está hecho. Ha generado alarma social. Es evidente que pueden llegar terroristas de Siria, del Líbano o de cualquier otro país. Exactamente igual que pueden ser de Barcelona, Madrid, Cuenca o Burgos, pero esa precisamente es la función del Ministerio de Interior. Velar para que los que lleguen a nuestro país no sean terroristas. Bastante lógico, ¿verdad? Pues para nuestros mandamases el problema es mucho más complejo.

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es, como no podía ser de otra forma, Immigrant song. La letra habla claramente sobre la invasión vikinga y a la religión nórdica. Sustituyan y darán con la clave. Con todos ustedes: ¡Led Zeppelin!
https://www.youtube.com/watch?v=aaLTic5ztuA




domingo, 8 de febrero de 2015

Niños mimados

Según el Ministerio de Interior, la criminalidad ha descendido en España un 3,6%. Hay quienes afirman —ignoro si jocosamente o en serio— que este descenso se debe fundamentalmente a la crisis. Se han llevado todo el dinero y ya no queda nada que robar. Ahora el mayor número de delitos se realizan en parlamentos y demás instituciones públicas, pero eso es otra historia.

No todo son buenas noticias. Un delito que ha subido es la violencia de hijos hacia los padres. Según Emilio Calatayud, el famoso juez de menores de Granada, debido a que esta generación se ha criado en un ambiente en el que todo eran derechos y ninguna obligación. Todo el mundo ha oído hablar de la Declaración de los Derechos del Niño, pero pocos conocen que el artículo 155 del Código Civil señala que los niños tienen que obedecer a sus padres y respetarlos. También indica que deben contribuir equitativamente al levantamiento de las cargas familiares mientras convivan en casa de los padres. Sí señores, los hijos tienen que obedecer a los padres, y si son mayores de edad y no lo hacen, ¡a la calle!

De todos es sabido que el mal se presenta siempre bajo la apariencia del bien. Nadie hace el mal por el mal. Siempre lo hace pensando que está haciendo lo correcto. Lo hizo Eva al comer la manzana del árbol prohibido, y así ha sido hasta nuestros días. Y bajo esa buena intención, estamos haciendo un enorme mal. Ofreciendo a nuestros hijos todo lo que quieren estamos convirtiéndolos en unos monstruos que terminarán por fagocitarnos. Dejemos de comprar su cariño con los mejores móviles, y esforcémonos por enseñarles el valor del esfuerzo, de la responsabilidad, de la cooperación. No pretendan que en las escuelas les enseñen educación. Allí, con algo de suerte debido a los múltiples cambios de planes de estudios, les enseñaran conocimientos. Esto es tarea nuestra, de los padres. ¿O realmente piensa que su hijo no puede ser un delincuente mañana? ¿Nunca ha pensado que su hijo puede ser el verdugo y no la víctima?

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es La cartaEl propio Bunbury la titula como la incomprensión generacional. Quiero dedicársela a mi buen amigo Iñaki. Fue él quien me prestó aquel disco de vinilo de Senderos de traición, allá por el lejano 1990. Hoy como compensación se la dedico esperando que me invite a una cerveza.  He elegido la versión del concierto de Cheste de 2007, la última vez que la banda zaragozana se subió a un escenario. Con todos ustedes: Héroes del Silencio.