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domingo, 26 de junio de 2016

Nuevos ricos

Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir. Durante años he denunciado que vivo en un país con una tasa de desempleo insoportable, con una precariedad laboral alarmante, donde nuestros mejores alumnos deben emigrar si quieren encontrar un empleo, donde hay familias que no pueden pagar la calefacción, o incluso que debe abandonar sus pisos por no poder hacer frente a la hipoteca, donde la corrupción es noticia de apertura de la mayoría de los noticieros, donde la ineptitud y la necedad de nuestros políticos nos obligan a repetir las elecciones con el gasto que eso supone... Pero estaba errado. Por eso pido disculpas. Somos una superpotencia. Y yo sin darme cuenta.

Según el Informe Mundial de la Riqueza publicado por la consultora CapGemini, España es el país de Europa donde más ha aumentado el número de ricos —su patrimonio llega al millón de dólares— en 2015. En total, hay 193 000 millonarios, 15 000 más que el año anterior, y 65 000 más que en 2008, cuando comenzó la crisis. En una clasificación de países con más ricos, España ocupa la decimocuarta posición. Impresionante ¿verdad? Se acabaron los recortes. Hay un dato curioso. Y es que este repunte de nuevos ricos se ha producido con la aprobación de la no reconocida amnistía fiscal del señor Montoro, a la sazón, Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. ¿Casualidad? No lo creo.



Es posible que haya que explicar al señor Montoro y a sus adláteres, que estos nuevos ricos, ya eran millonarios antes. Eran ricos y, además, defraudadores. La amnistía fiscal lo que ha provocado es que estos sinvergüenzas que evadían impuestos, pagando una cantidad irrisoria, hayan legalizado sus fortunas. Es decir, mientras usted y yo pagamos nuestros impuestos religiosamente, esta gentuza se ha lucrado escandalosamente para después acogerse a una amnistía fiscal. Se han reído de nosotros. Estoy convencido de que la procedencia de todos estos millones es absolutamente lícita, diríamos que nívea. Nada que ver con mordidas ni con comisiones. Oír al ministro pavonearse de que gracias a su política se engordan las arcas del Estado es, sencillamente, grotesco. Es sangrante que un país donde las diferencias entre ricos y pobres hayan aumentado, sea una potencia mundial en número de ricos. Pero nada de esto es importante. Hoy, que hay elecciones generales en España, la mayoría repetirá su voto. Tenemos lo que nos merecemos.

Piensen.
Sean buenos.

Aprovechando que esta semana solo se ha hablado del famoso Brexit, les propongo disfrutar hoy de un temazo: God save the Queen. Dios salve a la reina. Digamos adiós a nuestros amigos ingleses con un gran suspiro. Con todos ustedes: ¡Sex Pistols!
https://www.youtube.com/watch?v=yqrAPOZxgzU



domingo, 21 de septiembre de 2014

Anarquía en Tordesillas

No me considero taurino ni antitaurino. Reconozco que mis conocimientos sobre tauromaquia son escasos, por no decir nulos. Tampoco me planteo prohibir la fiesta de los toros, es algo que me da igual. A quien le guste que acuda y a quien no, que no vaya. Todo esto viene a colación por la reciente fiesta del Toro de la Vega. Es una fiesta cuya primera referencia escrita se remonta a 1534. Sus defensores aseguran que es una tradición y que quieren conservarla, mientras que sus detractores, por el contrario aseguran que es un linchamiento desigual a un animal causándole la muerte. A mí, personalmente, me parece una salvajada, y por eso mismo no acudo a las fiestas. Parece sencillo ¿verdad? Pues no lo es.

Desde mediados de los años 50 del pasado siglo, varias organizaciones de defensa de los animales luchan para suprimir el festejo. La pregunta entonces es la siguiente: Si los habitantes del Tordesillas han elegido de forma democrática a un alcalde que está a favor del Toro de la Vega ¿por qué razón debemos impedirlo? Se han seguido todos los cauces democráticos, por tanto, impedir un evento elegido por la mayoría sería un acto antidemocrático. ¿O solo somos demócratas cuando nos conviene?

Si no queremos que se siga celebrando el Toro de la Vega, la solución es sencilla. Votar a aquellos partidos que se comprometan a abolir esta fiesta. Para ello hace falta que los partidos políticos tomen decisiones, y no precisamente llamando a programas de televisión basura para ganar cuatro votos, sino especificando claramente en sus estatutos que están en contra de este tipo de fiestas. Es posible que tenga consecuencias desastrosas para los partidos mayoritarios —o no— pero no se olviden de que hay muchos más partidos. Provocar revueltas, discusiones, e incluso heridos nos puede llevar a la anarquía, a la ley del más fuerte.

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy no podía ser otra: Anarchy in the UK de los Sex Pistols. Creo que ellos pueden describir, mucho mejor que yo, lo que es la anarquía. Una canción de las grandes: No sé lo que quiero, pero sé cómo conseguirlo. Disfruten. Son los Sex Pistols.
https://www.youtube.com/watch?v=pOe9PJrbo0s