En 1975, un año después de nacer yo, salió a la venta un disco de la banda británica Supertramp llamado Crisis? What crisis? (¿Crisis? ¿Qué crisis? para los no angloparlantes). En la portada del mencionado LP (antes de la existencia de los Compact Disc, los MP3, Spotify y demás inventos, se llamaban así a los discos, un Long Play, que terminó por abreviarse en LP y aquí los llamábamos elepé) aparecía una imagen en color de un señor sentado tranquilamente bajo una sombrilla, mientras a su alrededor, en blanco y negro se ve un paisaje desolador, con fábricas, gris, triste.
Personalmente veo la portada del disco como una metáfora de quien no es consciente de lo que pasa a su alrededor. Puede estar desmoronándose el mundo, que él vive feliz en su pequeño reducto. Hoy, 35 años después de aquello, parece que hay una enorme crisis mundial. Dicen los expertos que es una crisis económica muy importante. Yo pienso que no es una mera crisis económica, sino en todos los aspectos, sociales, morales, éticos... pero eso sería otro cantar. Seguramente en otro artículo podamos hablar de ello.
¿Ustedes se han fijado a su alrededor? ¿No ven a señores en color en un mundo en blanco y negro? Mi sensación es que existe mucha gente que lo está pasando realmente mal. Ayer precisamente hablaba con un gran amigo que nos invitó a comer en su casa, y me contaba que a las 11 de la mañana había visto ya a cuatro personas rebuscando en la basura, posiblemente algo que echarse a la boca. Según las cifras oficiales de paro, hay más de cuatro millones y medio de parados. Sorprendente. Son cuatro millones y medio de historias, de vidas, de sufrimientos... Pero también me llama poderosamente la atención el ritmo de vida de la sociedad española. Por un lado tenemos la tasa de desempleo más elevada de la Unión Europea y por otro lado, si intenta usted ir a cenar algún día, o al cine, o simplemente a tomar una caña con sus amigos, descubrirá asombrado, que a pesar de la crisis, los cines están llenos, los restaurantes también, el precio de las consumiciones es elevadísimo, hay fiestas por doquier...
¿No ven aquí algo extraño? Por un lado, la crisis azota a todos, pero solo la sufren los mismos. A lo mejor es momento de replantearnos la situación, ¿no les parece?
Piensen.
Sean buenos.
Piensen.
Sean buenos.
