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domingo, 12 de julio de 2020

Exigimos nuestros derechos individuales

Mi buen amigo Pedrín trabaja en un colegio concertado de Cantabria. El otro día, hablando con él, me contó unas anécdotas que me gustaría compartir con ustedes. La primera es el caso de un alumno que asegura no tener ingresos, y solicita beca de comedor y libros. Dado que sus padres declaran no tener ingresos, se le concede una beca de tramo 1. Es decir, el alumno paga una cantidad simbólica por el servicio de comedor y libros. Nunca más de 50 euros al año por los dos conceptos. Fantástico. Curiosamente, cuando su madre va a recogerlo, lo hace en un flamante Mercedes GLE, un todoterreno de lujo. También está el caso de esa alumna de 6º de Primaria, que durante el confinamiento por el Coronavirus no presentó ningún trabajo de plástica. Sus notas en la primera y segunda evaluación, fueron un 8 y un 7. El maestro decide que su nota final sea un 6, puesto que no ha presentado ningún trabajo en este trimestre, a pesar de que se le habían reclamado. El padre de la alumna, muy disgustado, se dirige al maestro advirtiéndole que, según la normativa, durante el periodo de confinamiento no se pueden bajar las notas y, exige  que se le suba la calificación de su hija. De nada sirven las explicaciones del maestro. Finalmente, el docente accede y su nota final es un notable. Acabamos con otra alumna que ha solicitado entrar en el centro para cursar 1º  de Bachillerato y que exige ir a clase sin uniforme escolar porque, sencillamente, no le gusta.
Me cuenta Pedrín que todos estos problemas son fáciles de subsanar. En el caso del primer alumno, basta una inspección fiscal para comprobar que alguno de sus progenitores, si no ambos, están defraudando a Hacienda. Es evidente que no están declarando todos sus ingresos. No es creíble que alguien que no tiene ingresos posea un automóvil de alta gama cuyo precio de salida en su versión básica es de casi 70 000 euros. Sin contar el mantenimiento. No se conforman con robar sino que, encima, se mofan de los contribuyentes, solicitando ayudas y becas económicas. El segundo caso tiene una solución simple. Solo hay que preguntar al abnegado papá, que tanto se preocupó por los deberes de su hija durante el confinamiento, qué nota quiere que le ponga a su hija y asunto resuelto. ¿Un 10? Pues un 10. ¿Qué importa que la niña no haya hacho absolutamente nada durante la tercera evaluación? Ya tendrá tiempo de aprender responsabilidad, sacrificio, trabajo... De momento, lo mejor es darle todos los caprichitos para evitar que se traumatice la criatura. El tercer caso es el más sencillo de resolver. Basta con que la alumna curse sus estudios en un centro público donde no hay obligatoriedad de usar uniforme. Si acudes a un centro, lo normal es acatar las normas que imperan allí. No es muy lógico cambiar las normas del centro porque a la niña no le gusten. Hay libertad de elección de centro educativo.

Consentimos que la gente defraude a Hacienda. Incluso nos parece bien si salimos beneficiados. Nunca pensamos en el bien común. Luego queremos que Papá Estado nos dé aquello que queremos, pero con la aportación del otro, puesto que yo soy más listo. Consentimos que un padre estúpido exija excelentes calificaciones sin esfuerzo para su hija. No nos importa que nuestros hijos sean unos ignorantes. Nos negamos a educarlos. Es un trabajo arduo y delegamos en otros. Clamamos por el derecho a ser felices de nuestros retoños, por encima de todo. Y por último, consentimos que una niña quiera cambiar las normas de una institución por capricho... El problema es que la lista es interminable. Cada minuto hay un necio que solo sabe exigir sus derechos aunque pisotee los de los demás. Pero esta es la realidad. Allá es donde vamos. Al sinsentido más absoluto. Al absurdo. A priorizar las libertades y derechos individuales por encima de todo y de todos. Nos hemos vuelto unos blandengues incapaces de decir que no para no herir susceptibilidades. ¿De verdad es mucho pedir que la gente no sea tan imbécil y solo sepa exigir derechos sin aportar ninguna obligación? Quizá el raro sea yo...

Piensen.
Sean buenos.

Esta semana, la buena de doña @BeatrizBagatela ha dudado entre varios temazos. Finalmente, su opción para musicalizar este artículo es You're in love with a psycho. Estás enamorada de un psicópata. Con todos ustedes: ¡Kasabian!
https://www.youtube.com/watch?v=kimPUWSwxIs

domingo, 13 de mayo de 2018

Movimiento Incel

Es posible que usted no conozca a los incel. No se alarme. He de reconocer que yo, hasta hace bien poco, no sabía ni qué quería decir esa palabra. Es un acrónimo de involuntary celibacy, célibes involuntarios. Es decir, se refiere a quienes no tienen relaciones sexuales a pesar de desearlo. Son hombres heterosexuales y se caracterizan por ser misántropos, misóginos, racistas, apoyar la violencia contra las mujeres sexualmente activas y los hombres con éxito sexual. Unas joyas, vamos. Consideran que las mujeres les pertenecen, y si no consiguen su objetivo, se sienten justificados incluso para matarlas. ¡Escalofriante! Llegan incluso a plantear al Estado que imponga una ley que obligue a las mujeres a tener relaciones sexuales, imagino que con ellos, claro. En el colmo de su delirio plantean la proliferación de prostitutas o robots sexuales para satisfacerles.
Cuesta creerlo. Parece sacado de una novela de ficción, y no puede ser real. Pero parafraseando a nuestro gran humorista Mariano R. no es un asunto menor, o dicho de otra forma, es un asunto mayor. No piensen que son cuatro tarados. Muy al contrario. Son bastantes. Se reúnen en foros de internet compartiendo —o vomitando— su odio hacia las mujeres. Su oscuro objeto de deseo. No dejan de retroalimentar su ira. De hecho, son culpables de algunos atentados en masa, especialmente en Norteamérica. Es posible que usted recuerde el último atentado perpetrado en Canadá por un tipo que atropelló a diez personas. Era uno de ellos.

Estamos creando una sociedad terrible. Una sociedad en la que pensamos que todo nos pertenece, y cuando no lo tengo, me enfado y lo rompo... o la mato. No en vano, en España han aumentado las denuncias por violación ¡un 28%! Estamos convirtiéndonos en objetos de usar y tirar. Nuestros mandamases piensan que la mejor forma de erradicar esta violencia es a través de leyes. Yo discrepo. Pienso que la única forma de combatir a esta gentuza es a través de la educación. Y aquí nos encontramos con el gran problema. ¿Qué podemos esperar de un sistema educativo que únicamente ofrece derechos a los alumnos eliminando los deberes? Volvemos al principio del problema. Tenemos derecho a todo sin ninguna contrapartida. Excelente pues. Solo nos queda el consuelo de que la extinción está un día más cerca.

Piensen.
Sean buenos.

Todo lo que podamos decir de este tema suena tan irreal, que mi querida @BeatrizBagatela nos propone Hate, para compensar con la increíble voz, tan real de su cantante. Una mujer que expresa ese dolor de mujer que expresa la realidad. Con todos ustedes: ¡Cat Power!

domingo, 25 de marzo de 2018

Selficidio

Esta semana, en Barcelona, una niña de 14 años se quedó colgada de una viga en un edificio a cuarenta metros del suelo, a la altura de un octavo piso. Su idea era que un amigo la fotografiara realizando la hazaña, para subir esa foto a las redes sociales. Desgraciadamente, no pudo regresar a la azotea y tuvo que ser socorrida por los Mossos d'Esquadra. Todo quedó en un susto morrocotudo, y no hemos tenido que lamentar una tragedia mayor. No es algo baladí, en España, de 2014 a 2016, han fallecido cuatro personas al hacerse autofotos, o autorretratos como se ha dicho toda la vida —selfies dicen ahora los posmodernos trasnochados— . En el mundo, esa cifra asciende a 49. 
Es lo que han llamado Selficidio. Fallecer al hacer un autorretrato. Seguro que ha visto a muchas personas en los medios de comunicación haciéndose fotos en lugares peligrosos. Un encierro de San Fermín, encaramados a lo alto de un rascacielos o cualquier edificio emblemático, ante desastres naturales, conduciendo de forma temeraria, junto a animales salvajes... la lista es interminable, como la estupidez humana. Y las razones son variadas. Por un lado, el innegable exhibicionismo de esta sociedad. Por otro, la adicción incontrolable a la adrenalina, buscando superar límites absurdos, donde todo nos parece insuficiente y, por supuesto, la búsqueda incesante del reconocimiento de nuestros seguidores en las redes sociales. 

Estamos creando hijos idiotas. Saciados de caprichos, sin deberes, pero con todos los derechos. Les hemos inculcado que lo más importante en la vida es triunfar. Tener dinero. Ser reconocido. Y ellos, que han nacido con la tecnología bajo el brazo, han proyectado ese éxito a las redes sociales. Buscan todo ese éxito efímero en la red. Nadie les ha explicado que los actos tienen consecuencias. Y en algunos casos, trágicas. Resulta dramático que la generación que más fácil ha tenido el acceso a la educación, sea de las menos preparadas de la historia. Son una generación de memos. Consentidos y caprichosos. Nosotros, los padres, les hemos facilitado todo lo que desean, incluso privándonos nosotros de necesidades básicas. Pero se nos olvidó un pequeño detalle. La responsabilidad. Puede que tengan razón quienes aseguran, humorísticamente, que es selección natural, donde solo sobreviven los mejor preparados.

Piensen.
Sean buenos.

Nuevamente, doña @BeatrizBagatela, nos obsequia con su canción. La elegida en esta ocasión es Shake. Un tema potente, cuyo objetivo es provocar reacción, sacudir. Quizá sea lo único que sirva a estas alturas. Una buena sacudida y que se estrellen. Y que el fracaso sea su gran aliado para aprender. con todas ustedes: ¡Mando Diao!
https://www.youtube.com/watch?v=uyIYZP1EILY


domingo, 4 de octubre de 2015

Universitarios voluntarios

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha anunciado que el Ayuntamiento está intentando poner en marcha un servicio de trabajo social universitario, para que los jóvenes ayuden a barrer la ciudad. Quiere la alcaldesa que los jóvenes sean gestores de los grandes acontecimientos juveniles. A priori es una idea sencilla. Concienciar a los jóvenes de que deben limpiar lo que ensucian, generalmente durante las celebraciones de los botellones. Ignoro si después concienciará a los que acudan a grandes acontecimientos como partidos de fútbol, conciertos, manifestaciones... de que limpien tras los eventos. Sinceramente, no me imagino a los aficionados al fútbol limpiar los aledaños del estadio tras el partido, sobre todo cuando su equipo ha perdido.

No creo que la señora Carmena pretenda ahorrar unos euros en la limpieza viaria y utilice a universitarios voluntarios en lugar de trabajadores remunerados. Sería de muy mal gusto. En todo caso, ya que va a utilizar a voluntarios, podría emplear a personas ociosas. Dejemos que los universitarios, los futuros genios del país, se centren en sus estudios. Luego nos quejamos de la fuga de cerebros. Le propongo a la señora Carmena utilizar a los ni-nis. En lugar de malgastar su tiempo viendo Gran Hermano y bazofias televisivas de la misma índole, que lo empleen en servicios a la comunidad. O puestos a elegir a personas improductivas, ¿por qué no coloca a los senadores en estos puestos de tanta responsabilidad? Por supuesto sin cobrar un céntimo.

Es triste que nuestros universitarios de hoy tengan que emigrar o trabajar sirviendo en restaurantes de comida rápida, con todos los respetos. La realidad es que no se invierte en I+D+i porque no es rentable a corto plazo. Y claro, las elecciones hay que ganarlas cada cuatro años. A lo mejor es más sencillo enseñar a los niños, no solo en las escuelas sino también desde casa, a ser cívicos. A mí me lo enseñaron mis padres... Si mancho, lo limpio. Es muy sencillo. Hay que educar a las futuras generaciones que aparte de derechos —que tenemos afortunadamente— también tenemos obligaciones, o deberes.

Piensen.
Sean buenos. 

La canción regalo de hoy es no puede ser otra, Calles de Madrid. Bebe el elixir de trago largo, mezclado con Gelocatil... Imprescindible en la discografía de uno de los más grandes. Y en este caso, acompañado de Rebeca Jiménez. Con todos ustedes: ¡Quique González!
https://www.youtube.com/watch?v=q1xldoF9Ou8




domingo, 23 de noviembre de 2014

Servicio Militar obligatorio

Durante un desayuno informativo del Forum Europa Tribuna Mediterránea, el alcalde de Algemesí, Vicent García Mont, preguntó al teniente coronel jefe del cuartel general terrestre de alta disponibilidad de la OTAN en Bétera (Valencia), Rafael Comas, la conveniencia de tener al menos "dos mesecitos de mili" ante la pérdida de valores de los jóvenes. La respuesta del señor Comas fue que está de acuerdo, ya que eso facilitaría la convivencia con personas de otras partes de España, si bien es cierto que con otro formato al conocido. Deja en manos de los políticos la decisión, pero recuerda que Noruega acaba de implantar el servicio militar obligatorio para mujeres.

No puedo estar más en desacuerdo con el señor Comas. Es cierto, y creo que todos estamos de acuerdo, en que hay una carencia de valores muy importante en la sociedad en general y entre los jóvenes en particular. Si me apuran, diría que incluso de también de ética. Hemos llegado a un punto en que todo vale, y en el que solo se habla de nuestros derechos. Todos tenemos derecho a todo, pasando por encima de los demás si es menester, pero nadie pronuncia la palabra tabú: Deberes. Hemos olvidado lo que esa palabra implica.

La solución que propone el señor Comas es obligar a todos, imagino que tanto hombres como mujeres —no creo que el señor Comas excluya a las mujeres de su disparatada idea—, a hacer el servicio militar para inculcar esos valores perdidos. ¿A nadie en su sano juicio se le ha ocurrido plantearse que esos valores que tanto ensalzan deben enseñarse en casa? ¿No tenemos los padres el deber de formar a nuestros hijos? Me da la sensación de que lo que pretendemos es esquivar nuestra responsabilidad y delegar —nuevamente— en los demás: léase colegios, universidades, asociaciones, Ejército... Los chavales que no aprendan los valores que propugna el señor Comas en esta mili, ¿tendrán que repetir curso? ¿o tampoco porque se traumatizarían?

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy es una canción bélica: In the army now, pero su versión original, la compuesta por el dúo neerlandés Bolland Bolland, y no la que popularizaron cinco años más tarde la banda británica Status Quo. Con todos ustedes: Bolland Bolland.